Palabras del maestro


A menudo, componiendo música, he tenido la sensación de que todo lo bello -y el espíritu lo es- ha de perdurar.


 
Los hombres seremos en el paraíso sonidos.



Para los que nos dedicamos a una labor de creación, resultaría especialmente amargo, especialmente triste, admitir que todo acaba con la muerte.



Es muy difícil la vida de un músico, como difícil es el arte en sí. Pero cuando se tiene verdadera vocación, ser músico es bonito; mejor dicho: divino. Hay que ser sobre todo leal y auténtico con uno mismo.



La música es mi ilusión, mi encanto y mi alegría. Soy un enamorado de la música, que definiría como la máxima poesía de la que dispone el mundo.



El compositor oye el timbre de cada instrumento en su cabeza. Es el don melódico. Hay que oír. Es como el amor.



En 1939, hallándome de pie en mi pequeño estudio de la Rue St. Jacques, en el corazón del barrio latino, y pensando vagamente en el concierto, oí cantar dentro de mí el tema completo del Adagio, de un tirón, sin vacilaciones. Y sin apenas transición, el del tercer tiempo. Rápidamente me di cuenta de que la obra ya estaba hecha. Nuestra intuición no nos engaña en esto. Si al Adagio y al Allegro final me condujo algo así como la inspiración, esa fuerza irresistible y sobrenatural, llegué al primer tiempo por la reflexión, el cálculo y la voluntad. Fue el último tiempo de los tres, terminé la obra por donde debí haberla empezado.

(En París, invierno y primavera de 1939)


Nada más recóndito y difícil de escrutar y analizar que el fenómeno de la creación musical.


 

Para mí, la virtud más alta de un artista no está en función directa con el arte que cultive, en este caso la música, sino que es inherente a todas las artes, como a la moral, como a la filosofía; esta virtud es la fe. Creo que sin fe en el arte que se ejerce y sin fe en sí mismo, nuestras imágenes artísticas serán falsas y por lo tanto carecerán de personalidad, que es lo que en resumidas cuentas tiene valor de permanencia.


 

Testimonios de personalidades del mundo de la música

Entre los numerosos testimonios de personalidades del mundo de la Cultura sobre la figura de Joaquín Rodrigo, destacan los siguientes:

Manuel de Falla. Compositor.
Doy gracias al Señor por tener en usted un amigo cuyo corazón es de tan rara y fina calidad como su arte”.

Sir Neville Marriner. Director de orquesta.

“Leyendo las reflexiones de Joaquín Rodrigo sobre sus propias obras, me siento algo más reafirmado con algunas de las decisiones que he tomado al interpretar lo que el compositor quiere trasmitir. Al interpretar su música, creo entender a Rodrigo, el compositor. Y ahora percibo a Rodrigo, el hombre”.

Plácido Domingo. Tenor.

“El compositor español más reconocido en todo el mundo actual. El Concierto de Aranjuez queda como la más conocida de sus obras, pero otras extraordinarias para diferentes instrumentos, ya sea la guitarra, por supuesto, el arpa y para voces. Es extraordinario todo lo que escribió.
Decir el gran cariño y el amor que sentíamos y que sentimos por el maestro y la admiración grande que despierta en todo el mundo”.

Xavier Montsalvage. Compositor.
“Joaquín Rodrigo figura entre aquellos compositores que han obtenido un éxito tan arrollador que ha llegado a hacer sombra y a perjudicar la divulgación del resto de su obra. Como nadie ignora, se trata del celebradísimo Concierto de Aranjuez, del que tuve la suerte de presenciar su estreno, y que sin duda merece todo su auge, pero que encierra valores que no son exclusivos de su emblemática partitura”.

Montserrat Caballé. Soprano.

“Herencia Eterna. La música de Rodrigo es creativa, novedosa, profunda, tanto en lo español como en lo medieval. Personalmente estoy muy
agradecida. Él era un genio que ha dejado un legado irrepetible”.

Narciso Yepes. Guitarrista.
“Joaquín Rodrigo es uno de los pilares de la Música española del siglo XX, es un compositor admirado y respetado en los cinco continentes y como español me enorgullezco”.

Victoria de los Ángeles. Soprano.

“Joaquín Rodrigo es un monumento de la música de España, es merecedor de tantas cosas. Los premios y las medallas, en sí, no son nada y son mucho. Tengo por él todo el cariño y respeto del mundo. Lo considero un monumento de la música en España, un hombre único que marca toda una época. También siento gran admiración por él como persona. Ha dado cara a la vida de una manera extraordinaria. Superó su pequeña adversidad y ha sido agraciado en la música. La obra es muy personal. Oírla es reconocerla inmediatamente. Sobresale un estilo personal e inconfundible”.

Cristóbal Halffter. Compositor y director de orquesta.

“Con su ejemplo nos enseñó que en el Madrid de la posguerra del más absoluto provincianismo, hecho esto en la más baja acepción del término, era posible pensar y realizar una música de alto vuelo y así hacernos ver que un día podíamos nosotros también ser compositores, intentar crear música en el más elevado sentido sin tener que emigrar o hacer voto de pobreza. Lo más importante es el profundo respeto y admiración que siempre me ha producido la forma de realizar su obras.
Sólo el que sabe la dificultad que tiene el reflejar la música gráficamente en una partitura, solo el que sabe la dificultad que supone que imaginar un sonido o un conjunto de ellos que se desarrollan en el tiempo y trasladarlos a una partitura visible puede concebir la enorme dificultad que supone esta tarea cuando se realiza sin poder ver lo que suena, sin poder fijar lo que ha pasado antes y lo que va a pasar después en una obra. El realizar esta tarea sin la posibilidad de materializarla de una manera gráfica es tarea de titanes, es tarea de seres que como Joaquín Rodrigo están dotados de unos dones excepcionales.
No es solamente la creación la que es difícil, sino realizar esa creación para que un intérprete pueda después hacerla revivir ante un publico. Pues empecé a escribir sobre un amigo, un compañero, un ser querido y admirado y me estoy dando cuenta de que estoy escribiendo sobre un hombre que ha entrado en la historia”.

Walter Clark. Musicólogo y Director del Centro para la Música Ibérica y Latinoamericana en la Universidad de Riverside (California, EEUU).

“¿Cuál es el motivo de este libro? ¿Por qué ahora?. La mayoría de los materiales biográficos que se encuentran sobre Rodrigo han sido escritos para un público general y como consecuencia profundizan poco respecto a su música. Por tanto, uno de los principales propósitos de esta biografía es, por primera vez en la historia, enfocar gran atención en la originalidad, variedad y profundidad de la música de Rodrigo”.

Yehudi Menuhin. Violinista.

“Es maravilloso pensar que los españoles puedan recordar a lo largo del tiempo su tradición, su propio carácter, sus pensamientos y sentimientos, a través de la música de Joaquín Rodrigo.

Otros testimonios en la prensa mundial


“El baile español, la poesía española, las formas utilizadas por compositores españoles más antiguos, todo encuentra su lugar en la producción de Rodrigo. Y a pesar de la popularidad de el Concierto de Aranjuez, si obras como la exquisitamente bella Música para un códice salmantino (sobre el poema “Oda a Salamanca” de 1953), una cantata para bajo, coro y once instrumentos; o el extraordinariamente depurado Himnos de los neófitos de Qumran, 1965-74 para tres sopranos y orquesta de cámara, sobre textos de los Manuscritos del Mar Muerto fueran mejor conocidas, la imagen popularmente extendida del compositor de poco peso, folklórico, que inspira el desprecio de conocedores más “serios”, tendría que revisarse drásticamente. El arte de Rodrigo puede haber sido modesto en su expresión hacia el exterior, pero junto a una delicada ternura, contiene también lo épico y lo profundo.”
Martin Anderson escribió el 8 de julio de 1999 para “The Thursday Review”, del diario The Independent , Londres.


...A Rodrigo no le faltaron detractores. “Conoció las tendencias de la vanguardia, pero siguió su propio camino, sabiéndose criticado y a veces hasta vituperado en España y en el extranjero por musicólogos de altos vuelos que mantenían que la música que parece facil al oido es “música fácil”, dijo Cecilia Rodrigo.

...La importancia que Rodrigo otorga a la música para niños no es de extrañar. Muy entregado a su familia, solía despertar a su hija y a sus nietas todos los días tocando los preludios de Bach.

... A la hora de su fallecimiento, si contemplamos su obra, Rodrigo merece ser considerado uno de los grandes compositores españoles del siglo 20. La prueba esta en la interpretación y en la audición. Vamos a despegar de esos jardines aromáticos de Aranjuez y sobrevolar las tierras distantes de su imaginación.  

Donde quiera que esté Ud. Maestro Rodrigo, va un brindis: Que esté sonriendo y que esté bebiendo de su copa pequeña y propia.
“Encontró la fuerza en una visión interior”, por Pablo Zinger


"Alentaba en Rodrigo un hombre del Siglo de Oro, español hasta los tuétanos; su figura, su personalidad, se me antojaron siempre las de uno de esos nobles plebeyos salidos del pincel de Velázquez, Ribera o Murillo. Se reconocía en él al hombre sagaz, rápido y gracioso, de tantos personajes cervantinos; palpitaban en su música los rasgos de la más hispánica de las personalidades: la de los protagonistas de la novela picaresca. ¿No había acaso en su música la agridulce ternura, la sabiduría ancestral, el escepticismo apenas teñido de amargura y la picardía vivaracha de Lázaro, de Rinconete o Estebanillo? Quizá por eso su música es ligera pero no banal, es alegre al tiempo que melancólica, es fresca sin ser ingenua. … Quizá por eso lo más inmortal de su inmortal música vaya de la mano de las más arraigadas tradiciones hispánicas: la guitarra de Gaspar Sanz, el madrigal, el villancico o la poesía de San Juan de la Cruz."

Fragmento del artículo “En busca del más allá” de Alvaro Marías publicado en ABC el 7 de julio de 1999

 

"¿Fue Rodrigo compositor de una sola obra? Sin duda no. De no haber existido el concierto que le valió el marquesado “de los jardines de Aranjuez” hubiera figurado también en la historia de la música española… Su Concierto serenata para arpa y orquesta, la obra En busca del más allá que le encargó la NASA, son muestra más que suficiente de un gran talento. Un talento con el que habrá quienes no congenien. La popular, que no populachera, estética de Rodrigo necesariamente había de chocar con las vanguardias. Y, por qué no decirlo, con las envidias de muchas vanguardias frustradas."

Editorial: “En busca del más allá”. Fragmento del artículo publicado el 7 de julio de 1999 en la sección de Opinión del Diario 16

 

“El éxito del Concierto de Aranjuez de alguna manera ha eclipsado las otras obras de Rodrigo; hace falta sacarlas de nuevo y redescubrirlas, y no considerar a Rodrigo como el autor de una sola obra, porque sin duda, el futuro nos enseñará otros tesoros.”

Traducción de una cita de Julian Bream, publicada en la revista musical francesa Classic FM, septiembre 1999

 

“Rodrigo tuvo la sabiduría de atenerse a lo que le dictaba únicamente su talento. ‘Puede que mi vaso sea pequeño, pero bebo en mi propio vaso', respondía a las críticas de profesores supuestamente más avanzados, con esa sonrisa socarrona de los ciegos lúcidos. Y ese afán de autenticidad y determinación, felizmente preservado de las bogas pasajeras que en cada momento han deslumbrado al siglo, ha mantenido su música viva, conocida y querida … quizá haya llegado el momento de que sea también valorada e interpretada.
Ese purismo, que en ocasiones ha desdeñado una obra imaginativa y rica que va más allá del Concierto de Aranjuez, se estrella indefectiblemente con la devoción unánime de los melómanos de todo el mundo, que han dispensado a esa y a otras partituras del maestro una acogida que para sí quisieran tantos teóricos del serialismo, la dodecafonía y otras vanguardias que el público no ama y no va a escuchar a las salas de conciertos. Y es que en la contribución de Rodrigo … figura en lugar destacado esa necesaria función divulgadora de la música clásica, que en el rasgueo de Yepes o de Segovia alcanzó rango de arte sublime."

“Adios al gentilhombre”, fragmento del artículo publicado en la sección ‘Opinión’ del ABC el 7/7/99

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